DEMOCRACIA FORMAL O DEMOCRACIA POPULAR.

 Julio D´Auro.

A veces me da la sensación que estamos bailando sobre la cubierta del Titanic. Dólar a $ 308, las remarcaciones de precios , no solo no han parado, se aceleran semana a semana, día a día, la brecha entre el ilegal, nada de dólar blue, ilegal y el oficial se hace cada vez más amplia, tanto como la irreversible diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen. Ahora no solo faltan dólares, también nuestros desvalorizados pesos y no se le puede dar a la “maquinita” para poder cumplir con las metas fijadas con el FMI en cuanto a emisión, por lo que el gobierno se endeuda en el mercado interno con bonos y emisiones que alguna vez tendrá que pagar, que tendremos que pagar, mejor dicho. Según parece habría 14000 millones de dólares, según dicen los más optimistas o 24000 los más pesimistas, acumulados en silos bolsa esperando una pronta devaluación. O sea que el Banco central hace malabares todos los días para poder mantener las reservas, pelea que como vemos la va perdiendo y no puede obligar a los oligarcas vender las toneladas de cereales que han acumulado. Se evita solo un porcentaje mínimo de divisas que se van por el contrabando que desde hace años se produce por Paraguay, Bolivia y Uruguay. Y este país nos cobra peaje por cada barco que exportamos al extranjero que sale por el Río de la Plata. No, ¡si somos unos vivos!

Por otro lado, cualquiera que ha viajado últimamente puede constatar el impresionante movimiento de camiones que hay en todas las rutas argentinas, el incremento sustancial del turismo interno en todos los centros turísticos del país, durante fines de semana largo, vacaciones etc., las terminales automotrices instaladas en la Argentina han anunciado y están concretando importantes planes de inversión en el país. Se han anunciado 120 obras públicas y de infraestructura a llevarse a cabo en todo el territorio nacional. Se han inaugurado todas las obras públicas que estaban paradas desde el gobierno anterior, hospitales, escuelas, caminos, etc., se ha acelerado los pasos necesarios para tener pronto en funcionamiento el gasoducto que nos permitiría no solo autoabastecernos sino convertirnos en potencia exportadora en materia de energía. Todo esto sin tener en cuenta las cosas que hace bien y proyectos en carpeta que no comunica o comunica mal este gobierno.

Entonces ni lo uno ni lo otro, no nos tenemos que suicidar ni nos tenemos que ir del país, pedirles a los remarcadores seriales de precio que cambien su conducta, que las grandes fortunas y los  grandes empresarios tributen al estado de buen grado una contribución mínima, sobre las extraordinarias ganancias que están obteniendo y que la corte suprema y los jueces se dignen pagar impuestos como cualquier hijo de vecino, es inútil por lo que el gobierno si quiere perdurar y ampliar su horizonte deberá tomar medidas que seguramente no le va a gustar a la gente que mencionamos antes. No se puede estar bien con todos, alguna vez hay que tomar partido y decir claramente quien es el enemigo real que por siglos ha venido dinamitando el desarrollo de las fuerzas productivas e impidiendo que nuestro país se convierta en la gran potencia que, por sus enormes riquezas materiales e intelectuales, ubicación geográfica y momento histórico estaría destinado. Y no hablo de destino manifiesto o cosa por el estilo. No, simplemente las que le adjudican las propias potencias dominantes que hablan de que de esta situación, pandemia y guerras sin sentido mediante, saldrán indemnes solo los países que pueden producir energía y alimentos.

Esta democracia que hemos conseguido para evitar saltos al vacío, interrupciones del orden constitucional, no se muestra suficiente hoy para resolver a favor de los intereses de la patria esta grave contradicción, la que se aferra al pasado y la que quiere asaltar el futuro que nos espera. Y no hablo de golpes de estado o cosa por el estilo, hay que animarse a sortear los pasos de una democracia formal e inventar mecanismos para derribar los escollos que permanentemente esta formalidad democrática nos impide que avancemos.


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